Es común que los padres pensemos que solo debemos visitar el odontopediatra cuando hay algo mal en los dientes de nuestros hijos (as), como caries, manchas, un absceso, etc. Sin tener en cuenta que algunas veces su salud oral puede estar siendo afectada por hábitos que no percibimos o consideramos normales como lo es la respiración oral.
¿Qué es la respiración oral?
El patrón de respiración normal, es en el que se toma aire a través de la nariz; la respiración oral es el hábito inadecuado en el que el niño (a) respira por su boca de forma regular.
¿Por qué se da la respiración oral?
Que tu hijo (a) respire por la boca se debe, generalmente, a alguna obstrucción que dificulta el paso del aire desde la nariz al aparato respiratorio, donde el cerebro se ve obligado a buscar una alternativa para ingresar el aire. Algunas causas son:
1. Aumento del tamaño de las amígdalas y adenoides.
2. Congestión nasal habituales como consecuencia de resfriados fuertes y constantes.
3. Rinitis.
4. Tabique nasal desviado:
5. Malos hábitos como chupar dedo o uso prolongado del chupo en bebés
6. Problemas de mordida.
7. Asma.
¿Cómo saber si mi hijo (a) tiene respiración oral?
Es un hábito muy difícil de detectar porque algunos niños (as) lo hacen en ciertos momentos durante la noche, sin embargo, estos síntomas te pueden ayudar a identificar si tu hijo (a) es un respirador oral:
1. Duerme o permanece gran parte del día con la boca abierta.
2. Deglución atípica: mete la lengua entre los dientes al momento de tragar los alimentos, tal como puedes ver a continuación:
3. Sinusitis u otitis con frecuencia.
4. Ronquidos durante la noche.
5. Disfonía: cambio en el tono de voz de tu hijo (a).
6. Resequedad excesiva de los labios.
Consecuencias de la respiración oral
1. Problemas dentales y esqueléticos: estar con la boca abierta mucho tiempo hace que el riesgo de caries aumente, pues hay menos flujo de saliva (limpiadora natural de la boca y los dientes); también puede causar halitosis (mal aliento), problemas de mordida, paladar estrecho o mandíbula retraída.
2. Irritabilidad, somnolencia y fatiga; todo esto porque como tu hijo (a) no respira bien, no oxigena adecuadamente y no duerme bien.
3. Problemas de audición.
4. Problemas de concentración por la falta de oxigenación.
5. Crecimiento vertical en los músculos de la cara.
6. Alteraciones en la postura general del cuerpo.
7. Incremento de las alergias por el desarrollo incorrecto de los senos paranasales.
*Imagen tomada de www.cdc.gov*
Tratamiento
De todos los hábitos que existen este es el más difícil de tratar, sobre todo cuando está tan avanzado, sin embargo entre los tratamientos están:
1. Consultar para diagnóstico y terapias para mejora del hábito con un otorrinolaringólogo pues este es el especialista en nariz, oído y garganta.
2. Consultar con un odontopediatra para corregir problemas de mordida y de paladar estrecho, mejorar la posición de los dientes y ampliar los maxilares, lo que causa que el suelo de las fosas nasales se agrande y así mejorar la respiración.
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