¿Tu hijo ya tiene dientes permanentes? Así debes cuidarlos

Hay un momento en la infancia que pasa casi de agache: el día en que aparece ese primer diente grande, blanco y definitivo. Llega para quedarse para toda la vida y por eso merece un cuidado diferente.

Cuando los dientes permanentes empiezan a erupcionar, alrededor de los 6 años, comienza una etapa nueva en la salud bucal de tu hijo. El cepillado en casa sigue siendo la base, pero ya no es suficiente solo con eso.

¿Qué es una limpieza profesional y por qué la necesita?

Por más juiciosos que sean los papás en casa, hay zonas de la boca que el cepillo simplemente no alcanza. La placa bacteriana y el sarro se acumulan en superficies de los dientes y también debajo de las encías, y solo pueden eliminarse con una limpieza profesional. En niños esto es especialmente importante porque, en general, la técnica de cepillado todavía está en desarrollo.

La Academia Americana de Odontología Pediátrica recomienda exámenes y limpiezas dentales cada 6 meses. Y en niños con mayor riesgo de caries o con aparatos dentales, esa frecuencia puede ser incluso mayor. 

¿Qué pasa durante esa visita?

Una limpieza profesional en odontopediatría no es igual a la de un adulto. Los odontopediatras buscan señales de que el niño se está cepillando y usando la seda dental correctamente y, si no es así, enseñan al niño cómo cuidar mejor sus dientes y encías. El procedimiento incluye remoción de placa y sarro, pulido dental y aplicación de flúor para fortalecer el esmalte.

Pero la visita no termina ahí. Con los dientes permanentes llega también algo muy valioso que el odontopediatra puede aplicar en esa misma cita, dependiendo del caso de tu hijo: los sellantes.

Los sellantes son una capa delgada y transparente que se aplica sobre la superficie de los dientes para protegerlos de las caries. Y normalmente se usan en los molares — que son los dientes más grandes, los que están al fondo de la boca, los que usamos para triturar y moler todo lo que comemos. Su superficie no es lisa: está llena de pequeñas grietas y ranuras que, por más juicioso que sea tu hijo cepillándose, son casi imposibles de limpiar por completo. Ahí es exactamente donde las bacterias se esconden y donde la caries aparece primero.

El sellante tapa esas grietas y les quita el escondite a las bacterias. Sin dolor, sin torno, en minutos. Y su efecto puede durar años.

Son una de las herramientas preventivas más poderosas que existen y, sin embargo, muchos papás no saben que existen hasta que ya hay caries.

¿Tu hijo ya tiene sus primeros dientes permanentes y todavía no ha tenido su limpieza profesional? En Dentilandia, nuestra odontología para niños en Medellín, estamos listos para acompañarlos en esta nueva etapa. Agenda su cita aquí y empieza a cuidar los dientes que lo acompañarán toda la vida.